Lavar sola no basta. Aceites y bálsamos se quedan arriba. Después, igual tira.

Leche de Luna quita el día de la piel. La vuelve a llenar. Por la noche, primero.

Cuando después de lavar todo se queda sentado.

No es un segundo aceite. No promete verte más joven.

Para esta noche. Un dolor, un producto.

Leche de Luna a la noche

El ritual entero